¿Cómo explicarte que cada vez que estoy al lado tuyo no puedo hacer otra cosa que perderme en tus ojos? Si tan sólo fuese capaz de romper el hechizo en el que me has atrapado; lamentablemente me niego a intentarlo pues son ésos ojos, precisamente, quienes han dado un sentido diferente a mi vida; sé que lo más seguro sea que tu no sientas nada por mí y que no me veas más que como un buen amigo, pero no negaré que quisiera que juntos tuviéramos un destino y que aún con todas las adversidades desearía besar tus labios una vez.
No he de negar que cada vez que estoy lejos de ti llego a extrañarte más de lo que el sol ha extrañado a la luna durante la eternidad, más de lo tardaría un hombre en conquistar todos los confines del universo, ni tampoco he de negar que la duda consume mi corazón al pensar si éste amor tiene o no una razón para ser.
He de buscar en el tiempo, he de mirar en la eternidad si es que en algún instante incierto tú me llegarás a amar... pues te he estado esperando, he aguardado por alguien como tú y ahora tengo que aferrarme a la idea de estar junto a ti, tengo que aferrarme a tu mirada y a tu aroma.
Tengo que contemplarte y no hacer nada pues aún en tu compañía sé que estás fuera de mi alcance, sé que eres imposible e intocable, he de conformarme con sólo escuchar tu risa y saberme ajeno a tus sueños, he de estar a tu lado sin intentar robarte ni un beso, tal vez ese sea mi destino pero lo acepto y tengo que decirlo.
Sé que no puedo ofrecerte lo mejor, no podría darte lujos ni mucho menos pero estoy seguro que soy el que te amará como nunca nadie lo ha hecho ni lo hará... soy aquél que tiene guardados bosquejos de tu sonrisa para dártelos cuando quieras borrar las tristezas de tu vida, tal vez todo lo que he escrito sea un disparate pero hoy necesito decir... te quiero.