jueves, 16 de agosto de 2012

Delirio

Las gotas de agua resbalaban por mi espalda cuando tomaba el tan acostumbrado baño matutino y dentro de éste ambiente, con todo jugando en mi contra, no pude evitar que llegara tu imagen a mi mente; y mientras pensaba en ti, en tu angelical rostro y en tus carnosos labios que solían calmar la ansiedad que embargaba mi alma en esos momentos de incertidumbre y oscuridad... fui arrastrado dentro de un vórtice de desesperanza y sin más consuelo... rompí en llanto.
Sería complicado describir lo que circulaba por mi mente en ese momento, mientras las lágrimas caían al compás del agua, al mismo instante que la vida se detenía y el tiempo seguía su curso sin tomar en cuenta el sufrimiento de mi corazón; aquéllos segundos parecieron una eternidad, una infinidad tan tardía y penetrante como tu mirada.
El dolor que experimentaba era crudo y seco, indiferente y áspero por instantes; dominaba mis impulsos y me hacía vacilar entre ideas... ¿Cómo pude haberte lastimado tanto? ¿Cuándo fue que nuestros corazones tomaron rumbos opuestos? eran sólo algunas de las preguntas que me hacía a diario, pero a la par del tormento que inflija tu recuerdo en cada uno de los fragmentos de mi corazón una bruma boscosa te disfrazaba de satisfacción, perfección y encanto; era ésa imagen tuya la que yo veneraba y estuve agradecido de que me fuera mostrada una vez más.
Repentinamente todo éste desvarío se disipó para dejarme, una vez más, luchando por mantenerte viva en mi alma; decidí que tendría que hacer algo para remediar aquélla embarazosa situación y concluí que la mejor manera de hacerlo sería ocultar todo el amor que todavía sentía por ti, eliminar cualquier rastro de tus caricias y empezar desde cero; corté el flujo del agua y con ella se fueron esos pensamientos; para terminar me alisté completamente, había llegado el momento.

jueves, 2 de agosto de 2012

Aún

Recuerdo tus labios como recuerdo las dulces frases de un poema, tengo impregnada en mi mente la suave fragancia de tu cabellera; guardo en mi memoria tu melodiosa voz pronunciando mi nombre, y al recordar cada una de éstas cosas vuelvo a vivir nuestro amor, vuelvo a tenerte presente.
Necesito de tu recuerdo para vivir; necesito de tu sombra y tu fantasma, de aquéllos besos amargos y violentos y de las caricias que caían sin dirección sobre mi cuerpo; necesito tu aliento sobre mi pecho, sentir tu respiración y velar tu sueño.
Sin embargo amor... ya no estás a mi lado pero sé que te encuentras en algún lugar y guardo la esperanza de que tú también pienses en mí, tengo el delirio de volver a cruzar tu camino y que a pesar de todos los errores cometidos en cierto momento de incertidumbre, nos encontremos y podamos sonreír uno al otro; que podamos acercarnos lentamente... y sin palabras, simplemente con un gesto, nos digamos cuánto nos necesitamos y cuánto habíamos esperado la quietud de un momento tan extraordinario.
Más todas éstas fantasías jamás se mostrarán en mi mundo, nunca se volverán uno con la tierra que me rodea... y aún estando consiente de todo ésto, sabiendo la realidad y la imposibilidad de llevar a cabo mi sueño de volver a tocar tu rostro una vez más... aún te extraño, aún te amo.
Y es que no puedo evitar escuchar tu risa mientras bajo por las calles en las que solíamos caminar juntos, me es imposible conciliar el sueño mientras la luna, cautelosa, se cuela por mi ventana a mitad de la noche y me recuerda el brillo de tus ojos; me es absurdo mirar el cielo mientras camino por el parque sin ningún alma a mi lado; y mi mente no encuentra la calma pues tu recuerdo sigue acechándome continuamente y aunque lo detesto... no puedo evitar amarlo también. Si un día lees éstas letras, si llegaran éstos pensamientos hasta ti, sólo recuerda mujer que aún sigues conmigo, sigues presente... sigues aquí.