Recuerdo tus labios como recuerdo las dulces frases de un poema, tengo impregnada en mi mente la suave fragancia de tu cabellera; guardo en mi memoria tu melodiosa voz pronunciando mi nombre, y al recordar cada una de éstas cosas vuelvo a vivir nuestro amor, vuelvo a tenerte presente.
Necesito de tu recuerdo para vivir; necesito de tu sombra y tu fantasma, de aquéllos besos amargos y violentos y de las caricias que caían sin dirección sobre mi cuerpo; necesito tu aliento sobre mi pecho, sentir tu respiración y velar tu sueño.
Sin embargo amor... ya no estás a mi lado pero sé que te encuentras en algún lugar y guardo la esperanza de que tú también pienses en mí, tengo el delirio de volver a cruzar tu camino y que a pesar de todos los errores cometidos en cierto momento de incertidumbre, nos encontremos y podamos sonreír uno al otro; que podamos acercarnos lentamente... y sin palabras, simplemente con un gesto, nos digamos cuánto nos necesitamos y cuánto habíamos esperado la quietud de un momento tan extraordinario.
Más todas éstas fantasías jamás se mostrarán en mi mundo, nunca se volverán uno con la tierra que me rodea... y aún estando consiente de todo ésto, sabiendo la realidad y la imposibilidad de llevar a cabo mi sueño de volver a tocar tu rostro una vez más... aún te extraño, aún te amo.
Y es que no puedo evitar escuchar tu risa mientras bajo por las calles en las que solíamos caminar juntos, me es imposible conciliar el sueño mientras la luna, cautelosa, se cuela por mi ventana a mitad de la noche y me recuerda el brillo de tus ojos; me es absurdo mirar el cielo mientras camino por el parque sin ningún alma a mi lado; y mi mente no encuentra la calma pues tu recuerdo sigue acechándome continuamente y aunque lo detesto... no puedo evitar amarlo también. Si un día lees éstas letras, si llegaran éstos pensamientos hasta ti, sólo recuerda mujer que aún sigues conmigo, sigues presente... sigues aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario