domingo, 16 de diciembre de 2012

Hoy

Hoy, mientras la luna se escurre entre la rendija de mi ventana y al compás de los grillos el alma se torna vacía... mientras el tiempo se vuelve pesado y amargo, te he vuelto a odiar, te he vuelto a amar.

Había esperado tanto tiempo por ti, había aguardado en la desesperanza y un buen día apareciste; tenías el cabello suelto igual que tu risa y el abrigo carmín haciendo juego con tus labios -sí, claro que lo recuerdo- ese día mi corazón fue tuyo, no supe cómo ni con qué frase lo lograste, pero con aquélla plática me enamoraste.
¡Oh, qué ingenuo! Fui un idiota al pensar que podría tener una oportunidad, que de alguna forma llegaría a conquistar tu corazón; de algún modo pensé que tú también te enamorarías, que sería cuestión de tiempo... imaginé que el viejo cortejo de dos almas bastaría, y hoy me he dado cuenta de lo equivocado que estaba... hoy estoy aquí sufriendo por ti, sufriendo por nada.

Podría explicar cada una de las sensaciones que tu compañía me brindaba, pero... ¿qué caso tendría? ¿serviría de algo? por supuesto que no... simplemente serían palabras arrojadas en el mar de la vacilación, sería luchar contra algo irremediable, luchar contra el amor mismo.

Hoy te escribo recordando cada una de tus sonrisas, imaginando que alguna de ellas pudo ser mía... te escribo oculto entre sentimientos, oculto entre nubes de pensamientos y estrellas de absurdos juramentos; te escribo en la oscuridad, mientras el mundo duerme pero mi corazón no descansa.

Dirás que todo lo que digo es irreal, que las ilusiones que guardo son innecesarias, podrías pensar también que es imposible amar a alguien en tan poco tiempo, y tengo que decir que no... he aprendido a amarte de la forma más sincera y humilde que he podido encontrar, te he amado en silencio y hoy he dejado de callar, hoy tengo que decirlo una y otra vez, tengo que repetirlo aunque no tenga sentido para ti, hoy debo decir... te amo.

domingo, 9 de diciembre de 2012

El amor..

Y aquí estoy... pensándote mientras el tiempo se disuelve lentamente, mientras el hielo se derrite en mi vaso ya vacío y las cenizas de mi cigarrillo quedan totalmente consumidas...

Aquí estoy, intentando explicar lo que es el amor, intentando encontrar una forma de describirlo; mis pensamientos divagan en el desierto de la incertidumbre, buscando las palabras exactas, la frase correcta.
Y sin más... un suspiro escapa de mi pecho recordándome lo ingenuo y estúpido que he sido al enamorarme de ti, las letras y versos que te he escrito hasta el día de hoy aparecen arremolinándose en mi cabeza y mi corazón.

Y de pronto empiezo a entender lo que es el amor; esa cosa que llamamos amor es dicha y regocijo, es caer rendido ante tu voz, es el estremecimiento que provoca el roce de tu mano con la mía, es la calma que invade mi alma cuando tus ojos se clavan en los míos.

El amor es alegría; es tu risa retumbando en mis oídos, es el sentimiento inexplicable causado por tu presencia aún en mis pensamientos y es también la noche ocultando la fragancia de la eternidad en tus cabellos.

Pero a pesar de todo, y contrario lo que pudiese pensar, el amor no es sólo alegría, también es dolor; es saber que aún derramando palabras sobre miles de desteñidas páginas, aún escribiendo cientos de versos dedicados a ti, el amor morirá; el todo se convertirá en nada.

El amor es extraño, y lo sé... es la cosa más peculiar y abrumadora del universo; es capricho, duda y esperanza, es tiempo y algunas veces también es distancia.

El reloj ha marcado la media noche y ya he encendido otro cigarro pensando todo ésto, es complicado explicar algo como el amor ¿sabes?... Tal vez no termine de descifrarlo ésta noche, quizás esta haya sido sólo otra de mis absurdas reflexiones; pero a pesar de todo te deseo aquí, junto a mí...