Y aquí estoy... pensándote mientras el tiempo se disuelve lentamente, mientras el hielo se derrite en mi vaso ya vacío y las cenizas de mi cigarrillo quedan totalmente consumidas...
Aquí estoy, intentando explicar lo que es el amor, intentando encontrar una forma de describirlo; mis pensamientos divagan en el desierto de la incertidumbre, buscando las palabras exactas, la frase correcta.
Y sin más... un suspiro escapa de mi pecho recordándome lo ingenuo y estúpido que he sido al enamorarme de ti, las letras y versos que te he escrito hasta el día de hoy aparecen arremolinándose en mi cabeza y mi corazón.
Y de pronto empiezo a entender lo que es el amor; esa cosa que llamamos amor es dicha y regocijo, es caer rendido ante tu voz, es el estremecimiento que provoca el roce de tu mano con la mía, es la calma que invade mi alma cuando tus ojos se clavan en los míos.
El amor es alegría; es tu risa retumbando en mis oídos, es el sentimiento inexplicable causado por tu presencia aún en mis pensamientos y es también la noche ocultando la fragancia de la eternidad en tus cabellos.
Pero a pesar de todo, y contrario lo que pudiese pensar, el amor no es sólo alegría, también es dolor; es saber que aún derramando palabras sobre miles de desteñidas páginas, aún escribiendo cientos de versos dedicados a ti, el amor morirá; el todo se convertirá en nada.
El amor es extraño, y lo sé... es la cosa más peculiar y abrumadora del universo; es capricho, duda y esperanza, es tiempo y algunas veces también es distancia.
El reloj ha marcado la media noche y ya he encendido otro cigarro pensando todo ésto, es complicado explicar algo como el amor ¿sabes?... Tal vez no termine de descifrarlo ésta noche, quizás esta haya sido sólo otra de mis absurdas reflexiones; pero a pesar de todo te deseo aquí, junto a mí...
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