Y mientras la miraba detenidamente, mientras el mundo se sometía completamente ante el sonido de su voz... no pudo evitar preguntarse de nuevo aquello que le venía a la mente cada vez que la veía: ¿Cuántos corazones habrán sido asesinados por ese par de hermosos ojos?
Sabía que en realidad no importaba, no era relevante si habían sido decenas o inclusive cientos; lo que importaba en ese momento era que su corazón era la próxima víctima de esa hermosa mirada.
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