domingo, 15 de junio de 2014

LE 2:26

Otra noche de insomnio... Era desesperante tener que soportar la falta de sueño hasta pasadas las 2 de la mañana y levantarse todos los días a las 5:30 para repetir diariamente la rutina de alistarse para el trabajo.

No sabía si el calor que sentía era causado por las sábanas o por la frustrante espera. Sentía la necesidad de estar a su lado, deseaba estarlo; deseaba sus labios en ese instante y sin embargo era imposible.

Era una estupidez el hecho de pensarla, era algo completamente estúpido desear su cuerpo aún sabiendo que le pertenecía. Ella era solamente un deseo de madrugada, y sus labios no más que una necesidad infundada.

Pero al mismo tiempo era ella un mundo entero, un mundo lleno de felicidad y éxtasis, un mundo de perfección donde todo se transformaba y lo único relevante era su sonrisa.

Tal vez era ella el calor que sentía, o tal vez, lo era su ausencia...

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