sábado, 26 de enero de 2013

Estamos...

Estás frente a mí, tal vez no físicamente, pero sí en mis pensamientos,
te vuelves aquél sueño del que no quiero despertar y buscas la forma
de aparecerte en cada rincón de mi felicidad... apareces en el aroma
del café que tomo por las mañanas, y de una extraña manera dejas
impregnada tu voz en cada canción que escucho durante el día,
¿Tiene caso pensar en ti a cada segundo? puede que no, pero...
¿Quién puede decir qué cosas tienen sentido y cuáles no...?

Sí, sé que suena a que no has dejado de importarme; sé que parece
que eres parte fundamental de mi vida, que con una llamada tuya
iría corriendo a donde estuvieses solamente para verte cinco minutos,
y tienes toda la razón... no puedo deshacerme de ti, y no es que te posea
o que por alguna extraña coincidencia pudiera tener poder sobre ti; no
puedo alejarme de ti por la simple y sencilla razón de que te has
convertido en la persona más importante para mí, lo quiera o no...

Te has vuelto necesaria para mi felicidad, y la verdad es que ahora
comprendo perfectamente cómo se siente alguien que no puede
prescindir de una sustancia o algún narcótico...

Ahora estoy frente a ti, completamente hipnotizado...
estoy bajo los efectos que causan tus ojos, tu risa y tus cabellos;
vivo bajo el espejismo de una felicidad a tu lado y he de confesarte
que adoraría que nuestros labios tuvieran el diálogo más dulce,
suave y enternecido que la humanidad haya conocido.

Mira, siéndote totalmente sincero
la verdad es que no estoy seguro de amarte,
pero aún con esa incertidumbre bajo mis brazos...
y aunque mi corazón se niegue, seguiré esperándote, a tu lado

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