Primer día de la primer semana sin ti, es una tortura y la lluvia que cae sobre la ciudad no me ayuda a olvidar la tristeza que me invade; tal vez ya lo he dicho antes, pero un día sin estar a tu lado es una larga y agobiante espera, es como si el aire se me fuera y no pudiese vivir si no estás a mi lado.
Reviso el teléfono cada 2 minutos para saber si hay un mensaje tuyo y así pueda sobrevivir un poco más sin volverme loco... nada.
No tienes idea de cuánto te he extrañado, de cuánto te necesito, de cuánto deseo ver esos hermosos ojos cafés tuyos, esa sonrisa que logra transportarme a lugares que nunca había imaginado. Te extraño más de lo que es humanamente posible, más de lo que cualquier persona ha llegado a extrañar a otra en toda la historia.
Eres aquello que no pensé encontrar, eres la persona perfecta que apareció en mi vida en el momento indicado, y hoy... hoy estás lejos de mí, es como si la mitad de mi ser hubiese desaparecido, como si me hubiesen arrebatado la mitad de mi alma.
Hoy te amo más de lo que pudiera haber pensado, hoy te necesito más de lo que te he necesitado antes, y es hoy cuando más lejos estás, cuando no puedo correr hacia ti sin importar las circunstancias, cuando necesito verte... cuando necesito estar a tu lado más que nada en el mundo.
¿Exactamente cuánto tiempo ha pasado?
ResponderEliminarParece una eternidad desde la última vez que probé sus labios, una despedida apresurada, apenas un apretón de manos con la promesa del mañana.
Estoy segura de este amor, ¿estará él seguro de mi amor? Debe estarlo, de todas formas le demostré cuánto lo amaba, todos los días, sin cesar.
Porque estar entre sus brazos es de las mejores cosas que he sentido en esta vida, el calor de su cuerpo es tan especial, su olor es adictivo, su respiración es bendito tranquilizante de mi alma.
Miguel Ángel, no por nada lo llamaron como un ángel. Es él ¡dulce adicción! quien me mantiene despierta por las noches, pensamientos y emociones. Sensaciones vívidas.
Porque lo amo es que mi mente y mi cuerpo reaccionan de esta manera. Lo amo, lo amo. Pero aún decir su nombre mil veces no hará que aparezca a mi lado.
Te lo pido, ángel de mi guarda, no olvides que esta llama está encendida y sólo el destino tiene derecho a apagarla. Pero no ahora, no hoy, no mañana, no en dos meses. Mi alma te invoca, mi cuerpo te llama, mi corazón se detiene.
No desesperes, porque estaremos juntos muy pronto…